
La característica más importante del esqueleto de las tortugas es que la columna vertebral está soldada a la parte dorsal del caparazón. El esqueleto hace que la respiración sea imposible por movimiento de la caja torácica y se lleva a cabo, principalmente, por la acción de las extremidades.
Hay tortugas de hábitat terrestre, acuático, marino y de agua dulce. También existen gran cantidad de especies con hábitats semi-acuáticos: pasan una parte del tiempo en tierra firme y otra parte en agua dulce. Las de hábitat terrestre presentan dedos libres, mientras que las de los hábitats acuáticos tienen las extremidades transformadas en aletas o bien los dedos unidos por una membrana.
La clasificación de las tortugas que existen en el presente comienza basándose en la forma que guardan la cabeza dentro del carapacho. Algunas doblan el largo cuello de forma lateral, a estas se les llaman “Tortugas Pleurodiras”. Las otras, las “Tortugas Criptodiras”, esconden la cabeza metiendo el cuello hacia adentro. Dentro de los dos grupos básicos existen otras diferencias, finalmente agrupándose todas las tortugas que existen en unas catorce familias.

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